La importancia del compliance en 2026: una necesidad estratégica para las empresas
By: Marta Segarra Gil
En 2026, el compliance ha dejado definitivamente de ser un mero requisito formal para convertirse en un elemento estructural de la estrategia empresarial. Las empresas que aún lo perciben como un coste o una obligación documental asumen hoy un riesgo jurídico innecesario.
El endurecimiento del marco normativo, el desarrollo de la responsabilidad penal de la persona jurídica y la intensificación de las actuaciones inspectoras han situado a administradores y directivos en una posición de exposición creciente. En este contexto, un sistema de compliance eficaz no solo previene infracciones, sino que protege la continuidad del negocio, la reputación corporativa y la posición personal de sus responsables.
Este escenario exige pasar del cumplimiento formal a una auténtica cultura corporativa de cumplimiento, integrada en la toma de decisiones y en el día a día de la empresa.
El escenario empresarial en 2026: más control y mayor responsabilidad
Las empresas operan actualmente en un entorno marcado por varios factores concurrentes:
- Incremento de la presión regulatoria, especialmente en materia fiscal, laboral, medioambiental y protección de datos.
- Mayor exposición penal de directivos y administradores, incluso por omisiones o falta de control.
- Judicialización de la gestión empresarial, con un aumento sostenido de procedimientos penales vinculados a decisiones estratégicas.
- Exigencia social de comportamiento ético, impulsada por clientes, inversores y empleados.
En este contexto, los errores de gestión ya no se analizan únicamente como incidencias administrativas, sino como posibles conductas penalmente relevantes, especialmente cuando existe negligencia grave o beneficio económico indebido.
Responsabilidad penal de empresas y directivos: una realidad consolidada
En 2026 conviven plenamente dos planos de responsabilidad penal:
- Responsabilidad penal de la persona física, que puede alcanzar a administradores, consejeros y directivos por decisiones adoptadas en el ejercicio de sus funciones.
- Responsabilidad penal de la persona jurídica, cuando los delitos se cometen en beneficio de la empresa y no existen mecanismos adecuados de control y prevención.
Las consecuencias para la organización pueden ser especialmente graves: multas de elevada cuantía, suspensión de actividades, prohibición de contratar con el sector público, intervención judicial o incluso disolución. Para los administradores, el impacto puede ser también personal, patrimonial y reputacional.
Principales áreas de riesgo penal empresarial en 2026
La práctica judicial y la experiencia profesional permiten identificar varios focos de riesgo recurrentes:
Riesgos fiscales y contables
La planificación fiscal agresiva, la utilización indebida de deducciones, la ocultación de ingresos o la manipulación contable son áreas especialmente vigiladas. En 2026, la Administración dispone de herramientas tecnológicas avanzadas para detectar irregularidades.
Riesgos laborales y de seguridad
El incumplimiento de la normativa laboral, la falta de medidas de prevención de riesgos o la vulneración de derechos fundamentales de los trabajadores pueden derivar en responsabilidad penal cuando existe peligro real para la salud o la dignidad de las personas.
Riesgos societarios y de gestión
Decisiones que perjudiquen el patrimonio social, favorezcan intereses personales o agraven situaciones de insolvencia son especialmente sensibles. La frontera entre mala gestión y conducta penal es cada vez más estrecha.
Riesgos medioambientales y urbanísticos
Las exigencias en materia de sostenibilidad son crecientes. Vertidos, emisiones, construcciones ilegales o incumplimientos de licencias pueden generar consecuencias penales tanto para la empresa como para sus responsables.
Riesgos documentales y de información
La falsedad documental, la falta de veracidad en la información financiera o la ocultación de datos relevantes a socios y autoridades es un foco habitual de procedimientos penales.
Qué es realmente el compliance y por qué resulta decisivo
El compliance no es un manual estándar ni un trámite formal. Es un sistema organizado de prevención, detección y reacción frente a riesgos legales, adaptado a la realidad concreta de cada empresa.
Un programa de compliance eficaz debe, como mínimo:
- Identificar los riesgos específicos del sector y de la actividad empresarial.
- Establecer protocolos claros de actuación y toma de decisiones.
- Definir responsabilidades y canales de supervisión reales.
- Formar de manera continua a directivos y empleados.
- Implantar canales internos de denuncia y mecanismos de control.
- Revisarse y actualizarse periódicamente.
Los tribunales ya no aceptan modelos genéricos ni programas implantados únicamente “sobre el papel”.
El compliance como eximente o atenuante de la responsabilidad penal
Cuando un programa de compliance es adecuado y eficaz, puede tener efectos jurídicos decisivos:
- Eximir a la empresa de responsabilidad penal.
- Atenuar de forma significativa la pena.
- Proteger a los administradores frente a acusaciones de negligencia grave.
- Mejorar sustancialmente la posición procesal de la empresa en una investigación penal.
La clave está en poder acreditar su aplicación real, el compromiso de la alta dirección y la supervisión constante del sistema.
Preguntas frecuentes sobre compliance en 2026
¿Es obligatorio tener un programa de compliance?
No siempre es obligatorio por ley, pero en la práctica resulta imprescindible para reducir riesgos penales y proteger a la empresa y a sus directivos.
¿Sirve cualquier modelo de compliance?
No. Los tribunales exigen programas adaptados a la empresa, efectivos y con aplicación real, no documentos genéricos.
¿Protege también a los administradores?
Sí. Un buen sistema de compliance puede acreditar diligencia debida y reducir o excluir la responsabilidad personal.
¿Debe actualizarse el compliance con el tiempo?
Obligatoriamente. Un programa desactualizado pierde eficacia y valor jurídico.

